jueves, 14 de enero de 2016

Manuel Gago congresista, por la región Junín.

foto Juan Guevara
Perú necesita liderazgos sólidos y clase dirigente que señale el camino a escoger. 

Ya es hora de poner en práctica políticas de estado que provean bienestar para todos. Mientras unos creemos en ideas y renovación, otros creen en regalos y engaños. 

Nos han mentido tanto que la verdad ya no tiene valor. La duda se apodera de los electores. Para los votantes todos mienten y prometen vanamente. 

De llegar al Congreso prometio trabajar esforzadamente y ser el primero en representar a todos. 

Es posible salir adelante. Necesitamos autoridades con experiencia, conocimientos y capacidad de servicio. Si continúan la improvisación y la mediocridad, las mayorías seguirán perjudicadas. No voy al Congreso por fama, dinero y poder. Voy al Congreso por el deseo de servir. No podemos estar al margen de un Perú real que reclama justicia y seguridad. Si me ves en la calle, mírame a los ojos y sabrás que no miento.es lo que manifiesta  Gago.

Trabajo esforzado Compartimos el ideal de los que madrugan y se esfuerzan en sus labores diarias. Así como la Feria Dominical es emblema de trabajo, así también quienes amanecen y trasnochan recurseándose para sobrevivir. “La vida es una constante lucha del hombre y la naturaleza” dice el Picaflor de Los Andes. 

Y es así. La mayor satisfacción es consecuencia de sacrificios invertidos. Cansancio físico, el fiel reflejo de la pujanza huanca. El trabajo esforzado es el horizonte de vida. La satisfacción mayor cuando lo obtenido es resultado de ahínco y honradez. Extender la mano como pedigüeños esperando ayudas  no es conveniente. El ídolo de todos, el Picaflor, dice que el “esfuerzo es arduo y tenaz, que día a día se lucha por subsistir y por un mañana mejor”. Sabiduría a tomar en cuenta. Es entonces, el espíritu serrano de carácter indomable, el que debe de prevalecer en estos tiempos de elecciones. Tu voto no se vende, como no lo está “tu corazón, tu mente y trabajo brindándole a patria”, como le dice el Picaflor a su Chiquitín.

Fin de la conversación