domingo, 6 de noviembre de 2016

Puntos de vista sobre la anunciada "muerte" del SNIP.


foto Juanse Guevara

En el balance oficial adelantado a 91 días, de los primeros emblemáticos 100 en la gestión de PPK, se da cuenta de 23 medidas de gobierno que redefinen su agenda, destacando “destrabes” de seis proyectos de inversión por más de 18 mil millones de dólares que suponemos, se han conseguido sustrayéndolos del marco normativo del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), que de acuerdo a los publicitados anuncios del propio Presidente, debemos entender que “murió” como sistema, por “constituir una traba” para el avance de los proyectos de inversión.

Es en ese sentido, que ha extrañado la ausencia de este importantísimo tema en el balance del 26 de octubre; sobre todo, por su influencia en la calidad y velocidad de las inversiones y porque estamos a dos meses del inicio de un nuevo ejercicio fiscal que requiere de las nuevas reglas en pro del crecimiento. No se ha dado cuenta de la existencia de la iniciativa legislativa que le pondrá punto final a la Ley 27293 y sus cinco modificatorias, ni de la propuesta del mecanismo que lo reemplazará en salvaguarda de una eficiente y eficaz utilización de los recursos del Estado.

Sin embargo, la anunciada eliminación de SNIP, sin las providencias que exige nuestra realidad, abrirá otras ventanas para el populismo desbocado, para negociazos motivados por el gasto por el gasto, para fortalecer los caciquismos regionales y locales, para debilitar los procedimientos que garantizan calidad y priorización de inversiones en función del desarrollo humano. Sería un grave error su eliminación, lejos de perfeccionarlo, modernizarlo y descentralizarlo con espacios adecuados de autonomía dentro de las políticas públicas nacionales.

En tal sentido, eliminar el SNIP, sin garantizar que los procesos de inversión pública sean más que el simple alardeo de invertir miles de millones, solo porque ante el MEF se aparezca como mejor gastador, dejando de lado la calidad de la inversión, no tiene sentido; más, si también se presta a fortalecer la lógica mercantilista que anima a las APP y Obras por Impuestos, modalidades de inversión que al momento no tienen una evaluación oficial sobre sus bondades.

El gobierno y el parlamento, tienen una oportunidad para mejorar la calidad de la inversión, en función del interés del desarrollo humano y no solo del crecimiento desde la óptica mercantilista.

Pedro Morales.