martes, 1 de noviembre de 2016

Xauxas sonoros

Foto: Vidal Tarqui
Con la Orquesta Sinfónica Infantil Kuyayki se busca hacer renacer a Jauja como centro cultural del valle del Mantaro. 
En menos de dos años, los niños han aprendido desde cero a tocar un instrumento y revalorar su herencia cultural.
1. “¿Ya ve lo que estamos haciendo?”. Me pregunta el maestro José Luis Hurtado Zamudio, que es etnomusicólogo y especialista en enseñar música a niños. Los 80 integrantes de la Orquesta Sinfónica Infantil Kuyayki –niños, niñas y adolescentes– esperan sus órdenes para transformar las notas en música.

Ejecutan con igual intensidad a Chaikovski, Beethoven, como melodías impregnadas del valle del Mantaro o la marinera Chiclayanita, digo. Elevan las notas de la muliza-huaino Jauja, de Juan Bolívar, el k’ajelo arequipeño, o una composición del barroco peruano.

Estamos en el salón consistorial de la municipalidad provincial de Jauja, Junín. Esta noche, los niños de Kuyayki (“amor” o “solidaridad” en quechua) ofrecerán un concierto tejiendo los charangos con violines, violas, xilófono y violonchelos; guitarras, zampoñas y mandolinas.

“A través de la música, vamos descubriendo el proceso histórico: Jauja no empieza con la Colonia sino 6,000 años atrás y de eso también habla con la música”, dice al público el maestro Hurtado, quien ha hecho suya la lucha contra la estridencia que ha inundado a Jauja.

2. Los niños, niñas y adolescentes ensayan de lunes a viernes, después del colegio, y también en casa. Proceden de distintos colegios de la provincia de Jauja y ensayan de 5 a 8 p. m., cada día, en la institución educativa Ernesto Bonilla, que les ha habilitado un ambiente.

Gerardo Suárez tiene 7 años, y desde hace dos toca el violín. Lo aprendió al integrarse a la Orquesta Sinfónica Infantil Kuyayki. La chelista Rose Yances tiene 12 años, está en sexto de primaria y es la segunda mejor alumna de su colegio. En enero, Rose dejó el violín, que había aprendido con fruición en 2015, y pidió al profesor cambiar al chelo, el sonido le fascinó. Los de Kuyayki le prestan el instrumento (el más caro de la orquesta, más de 900 dólares). Se los lleva los domingos a casa para repasar las canciones.

Como ellos, casi todos los integrantes empezaron de cero, sin tener conocimiento de los instrumentos, y en menos de año y medio ya ofrecen conciertos en toda la región Junín, inclusive tocaron en el Congreso de la República.

Entre los retos que se ha impuesto el profesor Hurtado con la orquesta es “limpiar el oído”. “Queremos tratar de hacer escuchar, escribir y valorar todo tipo de música, desde tunantadas hasta Beethoven. Nuestros oídos están sumamente distorsionados y queremos que estos niños cuenten con una sensibilidad adecuada, un oído perfecto”, sostiene el músico con más de 60 años de experiencia.

Su otra meta es que se retome la tradición de Jauja de centro cultural y musical. Y los niños con el mejor desempeño serán premiados los siguientes meses con un viaje a Disney World, es un sueño que la fundación quiere hacerles realidad.

3. ¿Qué conexión tiene Jauja con Miami? El maestro Pepe Lucho Hurtado, junto a sus cinco hijos, estableció allá, en 2003, la Fundación Kuyayki. Desde entonces han realizado más de 1,500 presentaciones en Europa y Estados Unidos.

Y por su labor de docencia de música con niños hijos de migrantes (los 35 integrantes de su orquesta infantil de Miami mejoraron su autoestima al identificarse con la música de sus raíces, y pudieron integrarse con mayor facilidad a la sociedad de EE. UU.), el maestro jaujino ha sido reconocido como uno de los latinos sobresalientes de esa ciudad.

Gracias a la fundación, se pudo crear el piloto de la Orquesta Sinfónica Infantil Kuyayki de Jauja, conformada por niños de 6 a 16 años. Y Hurtado acaba de ser invitado para formar orquestas similares en República Dominicana y Nicaragua.

Él se queda tres a cuatro meses en Jauja, impartiendo lecciones; luego, otros dos profesores se encargan de la educación musical de estos jóvenes. Uno de ellos es Carlos Gamarra, quien regresó el año pasado de España a pedido del profesor José Luis, para llevar adelante este sueño.

Hay esfuerzos que suman. Los esposos Félix Curasi y Evi Ñaupari, beneficiados de la ONG Pan Soy, llevan cada día el refrigerio a los niños. Y el alcalde Iván Torres ha ofrecido el salón consistorial de la Municipalidad Provincial de Jauja, para que ya no anden errantes en busca de un local para ensayar.

4. José Luis Hurtado sueña Jauja. Explica que la Orquesta Sinfónica Infantil Kuyayki es el semillero para la Universidad Andina de Ciencia y Tecnología, que funcionará en esta ciudad y donde se enseñará Ingeniería Hidráulica, Forestación Andina, Alimentación Andina, Medicina Andina. Las clases se impartirán en quechua e inglés y comenzará a funcionar este año con clases virtuales. La universidad propia es un sueño que esta provincia de Junín acaricia por décadas.

José Vadillo Vila