viernes, 2 de septiembre de 2016

Distrito de Cullhuas: se le niega el derecho al agua potable



El 100% de la población se contamina y padece de parasitosis.
Las LLuvias y heladas son su salvación para no morirse de sed.


Si no fuera por unas pozas zanjadas por sus antepasados, donde se juntan las aguas de las lluvias que bajan de los cerros, o por las heladas que al derretirse en los techos de calaminas son almacenadas en unas cisternas colocadas el año pasado por la municipalidad distrital, los pobladores de Cullhuas se morirían de sed.

Los niños del jardín y los alumnos de la escuela y los adolescentes del colegio secundario,
también.

Las vacas, las ovejas, los caballos, las gallinas, lo chanchos… también.

Pero los seres humanos de Cullhuas, el distrito de la provincia de Huancayo, el último, en la frontera con Huancavelica, viven todavía: en pleno siglo XXI no saben que el agua potable, el que es apto para el consumo humano, es cristalino y no tiene sabor, que sale de los caños instalados en nuestras casas. Todo eso les resulta extraño en la provincia Incontrastable y moderna a la cual pertenecen.

Pero, ¡ay!, se están muriendo. «Estamos tomando caca, prácticamente», dice el técnico
en enfermería Héctor Canchanya, que hace un año trabaja en el puesto de salud del anexo de Chuamba, porque el agua del pozo de donde los chuambinos sacan el líquido cada día está sucia: algas verdes flotan en ella, también plásticos y el polvo que en época de sol arrastra el viento. El agua está estancada, no corre.

Afectación a la salud
Como consecuencia, el 100% de los pobladores padecen de parasitosis y un 20% de los niños menores de cinco años sufren de anemia, según datos del técnico Canchanya. Todo eso afecta gravemente derechos básicos de los pobladores.

«Tomamos agua con sabor a zapato», dice el profesor Héctor Tomás Andrade, director del colegio Corazón de Jesús, «porque en el pozo se caen zapatos viejos, animales que se mueren, plantas, etc».

En el pozo también se mueren personas. Como doña Urbana, una anciana de 67 años, que como siempre lo hacía vino al pozo, sacó agua, lavó algo de ropa, bajó otra vez y ya no salió. Varios de sus vecinos también lavaban ropa, otros daban de beber a su ganados, pero nadie se percató de la anciana, hasta que unas horas después la descubrieron ya muerta, flotando en el agua. Se habría resbalado y nadie la auxilió. Eso pasó hace tres años aproximadamente. Los comuneros cuentan que van cinco muertos en similares situaciones.

Agua del techo

En la cocina del jardín de niños número 527, doña Yovana Balbín prepara los alimentos
entregados por el programa Qali Warma con el agua que tempranito trajo del mismo pozo; como todos los chuambinos, le ha echado unas gotitas de legía para matar los microbios.
¿Será suficiente?

En la institución educativa del anexo de Pihuas, la municipalidad de Cullhuas instaló un sistema de recolección de agua de los techos de calaminna, que deshielan la helada que cae en las noches y los almacena en cuatro cisternas de 110 litros. Esa agua, que se contamina con polvo de los techos, beben los niños del único salón que alberga a 14 niños, del primer al sexto grado de primaria.

En el colegio Corazón de Jesús, este sistema de almacenamiento de agua no les abastece y los alumnos llevan todos los días agua del pozo en botellas de plástico.
¿Y los baños? Imagínense. No hay desagüe en el pueblo. La poza de oxidación para aguas residuales que recientemente fue construido en el distrito, como parte de un proyecto de saneamiento integral, con un presupuesto de nueve millones de soles, está llena de polvo.
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                    Está inservible. Niños de la escuela de Pihuas beben agua colectada de las heladas que se derriten en los techos.



Dos actuales alcaldes deberán responder por obra paralizada
La Contraloría iniciará una auditoría sobre la obra “Mejoramiento y Ampliación del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado del Centro Urbano y Anexos del Distrito de Cullhuas” en la provincia de Huancayo, con la finalidad de verificar el uso eficiente y transparente de los recursos invertidos en este proyecto. El monto auditado bordea los S/.9’986,134.24.


Para ello, la Contraloría acreditó una comisión de especialistas, que efectuará una auditoría de cumplimiento de la obra desde el 1 de enero de 2012 al 31 de diciembre de 2015.

En setiembre de 2015, efectuó un servicio de control simultáneo para alertar presuntas irregularidades. El avance físico de la obra no supera ni el 50%, mientras que la ejecución financiera registra un 97.36%. Actualmente está paralizada.

De acuerdo con las denuncias del actual alcalde de Cullhuas, Nisaías Canchanya, entre los exfuncionarios involucrados se encuentran los actuales alcaldes de Huayucachi, Michael Palacios; y de Huancán, Alipio Tovar Bernaola, y el ex alcalde de Cullhuas, Zenón Corilloclla.

“No tenemos agua potable, tomamos agua de la lluvia y de las heladas, mi población está contaminada”, declaró.

Por: Percy Salomé.
Una publicación de Poder Público.